River empezó el Torneo Apertura 2026 con una victoria trabajada y merecida. En su visita a Barracas Central, el equipo de Marcelo Gallardo fue superior durante gran parte del partido y se llevó el triunfo por 1-0 gracias a un cabezazo de Gonzalo Montiel en el comienzo del segundo tiempo. El escenario fue el estadio Claudio “Chiqui” Tapia y el desarrollo dejó señales alentadoras, tanto en el resultado como en el funcionamiento.

Desde el arranque, River asumió el protagonismo. Con presión alta, posesión sostenida y un claro dominio territorial, empujó a Barracas contra su propio arco. La primera gran polémica llegó temprano. Fausto Vera estuvo cerca de abrir el marcador, pero una mano evidente de Gastón Campi sobre la línea evitó el gol y el VAR no intervino. A pesar de ese golpe, el “Millonario” mantuvo la iniciativa, aunque con el correr de los minutos empezó a perder precisión y le permitió al local acercarse un poco más al área defendida por Santiago Beltrán, que casi no tuvo trabajo.

Juan Fernando Quintero fue el eje creativo. El colombiano probó dos veces desde media distancia: una obligó a una gran respuesta de Marcelo Miño, cuando la pelota se metía en el ángulo, y la otra pasó muy cerca del palo. River insistía, pero le costaba romper el cerrojo defensivo.

La solución llegó desde una jugada preparada. A los 14 minutos del segundo tiempo, Quintero ejecutó un tiro libre con precisión al segundo palo y Montiel apareció con un cabezazo firme para marcar el único gol del partido. Una acción trabajada, efectiva y decisiva, que terminó inclinando la balanza.

Tras el gol, Gallardo movió el banco con los ingresos de Ian Subiabre y Giuliano Galoppo para sostener el dominio y buscar mayor claridad. River siguió atacando, aunque en el tramo final le costó cerrar el partido con tranquilidad y apareció cierta tensión, más por lo corto del resultado que por lo que proponía Barracas.

Montiel, autor del tanto, destacó la importancia del arranque. “Lo más importante es que se ganó y sumamos de a tres. Fue un partido complicado y trabado. Tuvimos la pelota, varias ocasiones y hay que seguir mejorando. Este escudo demanda ganar títulos”, remarcó el lateral.

Más allá del gol, el rendimiento colectivo dejó aspectos para subrayar. River fue mucho más directo que en 2025, con 20 remates a lo largo del partido y una búsqueda constante del arco rival. En el mediocampo, Aníbal Moreno fue el punto más alto, ordenando y simplificando cada jugada, mientras que Vera aportó dinámica y juego rápido. Quintero, con libertad, fue el conductor natural de un equipo que monopolizó la pelota y redujo al mínimo las respuestas del rival.

El triunfo también estiró una racha favorable ante Barracas. River ganó siete de los ocho partidos que disputaron desde el ascenso del “Guapo”. Pero, más allá de los números, el equipo mostró una identidad más agresiva, controló el desarrollo y empezó el Apertura con una victoria que respalda el camino elegido.